Soy de los lectores a los que no les es fácil desvincularse así como así de un libro una vez finalizada la lectura. Me quedo dando vueltas en mi cabeza sobra la trama, pienso en los personajes, invento la continuación de sus vidas y hasta a veces intento modificar la historia para que me complazca más su desenlace. Este “estado mental” dura varios días, durante los cuales no puedo evitar el tema de conversación con quién esté dispuesto a oírme. Me doy cuenta que son contadas las personas con las que puedo compartir el tiempo que realmente me satisfaga hablando de un libro, y por eso, utilizo este medio para hacerlo, con quien quiera leerme.
Otra de las características de este estado hipnótico en que me dejan los libros es tomar la historia y llevarla al mundo real. En mi mente, la historia siempre es un mundo posible y muchas veces, el nuestro. No toda la historia, sino algunas de sus situaciones, acontenciemientos, lugares y principalmente personajes. Lo que me he dado cuenta es que generalmente siempre son los “héroes” (o al menos a quienes yo considero como tales) los que meto en el mundo real, más específicamente, las heroínas. Las de Isabel Allende son algunas de mis preferidas. Quizás esto sea porque opto por identificarme con ellas y en mi mente, siempre soy yo quien vive en carne propia, a medida que la historia a vanza, sus penurias.
Pero con el último libro que leí no me gustó lo que este estado generó en mi. Es que al mundo real transporté unos personajes no tan “buenos” ni “heroicos” como en anteriores ocasiones y esos personajes son los hombres que no aman a las mujeres.
Quien conoce el nombre de Stieg Larsson, probablemente sepa de qué viene esta entrada. Para quien no lo sepa dejo el link de una página que creo que es oficial de la editorial Destino que publicó la trilogía Millenium. El primer libro de ésta trilogía se llama “Män som hatar kvinnor” cuyo título fue traducido al español como “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Éste es el libro que terminé ayer, luego de leerlo todo el día casi sin interrupciones.
Me dejó helada.
No pretendo redactar el libro ni hacer una crítica del mismo, sino simplemente describir la sensación que me dejó al leerlo. Mi estado letárgico literario.
Hay especialmente un fragmento que sólo puedo describir como muy fuerte. El de una violación. Creo que el título no podría haber sido mejor puesto, ya que de eso se trata la historia básicamente. Mi estado me llevó a traer a estos detestables personajes al mundo real, porque ellos sí que existen y nos caminan por al lado en la calle a nosotras, las mujeres, el receptáculo de todo su odio. Me resulta difícil entenderlos. Me resultan repugnantes. Concluyo que no amo a los hombres que no aman a las mujeres.
No soy feminista y definitivamente no creo en la igualdad de los sexos, pero sí en la equidad de géneros y definitivamente, ante todo, creo en el respeto. Obligar o forzar a alguien a que haga algo que no desea, sea del sexo que sea, me parece una falta de respeto. El abuso del poder en cualquiera de sus formas me parece aberrante. No hay muchas cosas en este mundo que me indigne más que eso. Este libro me llevó a concluír, con pena, que existen personas que son como los personajes de la novela de Larsson y eso no hizo más que decepcionarme (una vez más) del mundo. También me asustó. Me da miedo creer que en este mundo hay personas que pueden hacerme algo así a mi o a alguna de las personas que quiero. Gente enferma. Si hay otra cosa que creo es que no hay en este mundo gente “buena” ni “mala” sino simplemente gente sana y gente enferma. Nadie en este mundo puede cometer aberraciones tales sin estar definitivamente enfermo. La “maldad” es para mi una enfermedad, a veces curable, a veces no. También creo que las personas sanas pueden cometer acciones enfermas, así como la gente enferma puede actuar como persona sana. Todos estamos expuestos a contraer la enfermedad de la maldad.
En este punto quiero entonces intentar dejar de lado este gusto amargo que me dejó esta novela y centrarme en los hombres que sí aman a las mujeres. Bien por ellos. Bien por nosotras. Los admiro, los respeto, les doy las gracias y hasta puedo concluir que amo a los hombres que sí aman a las mujeres. No puedo evitarlo.
Hace ya un tiempo escuché a un hombre decirme que no podía entender cómo las mujeres podían dar a luz, cómo creía que era una acto milagroso de la naturaleza y que sin duda las mujeres deberían de ser los seres más fuertes del mundo. No daba crédito de la capacidad de la mujer. Esa incredulidad me fascinó. Me preguntó cómo se sentiría llevar una criatura dentro de tu cuerpo, como sería ser por aproximadamente nueve meses dos personas en vez de una, cñomo tener un alma y dos cuerpos, cómo sería parir y finalmente ver a quién tanto tiempo se había cargado sin conocer. Aún no tengo estas respuestas para él, pero comparto sus inquietudes. Espero algún día poder aclararle estas dudas. Pero por el momento, solo puedo decir que ojalá todos los hombres pensaran como este hombre. He aquí u hombre que ama a las mujeres Demás está decir que estoy completamente enamorada de él.
Este libro me dejó fascinada. Me gustaría decir brevemente que me gustó mucho la forma en que estaba relatada la historia, me tuvo atrapada página a página y la trama me pareció sumamente original. Realmente lo recomiendo muchísimo. No se lo pueden perder. Aún no he visto la película, pero sí tengo en mis manos el segundo libro de la trilogía y no puedo esperar para empezarlo. Sin embargo vi en Internet algunas imágenes de la película y me desepcionó el descubir que ninguno de los personajes se parecen a los que yo me había imaginado, especialmente después de identificarme con uno de ellos y ver que en la pantalla es tan diferente a mi. He decidido que en el segundo libro voy a mantener mi propia imagen mental de los personajes y a hacer caso omiso de las imágenes que vi. Así que probablemente termine de leer los libros antes de ver las películas basadas en los mismos.
Para terminar, creo que lo que quiero decir es, a todas esas mujeres a las que alguna vez un hombré no amó, a todas ellas a las que un hombre maltrató física o verbalmente, es esto: no todo está perdido en el mundo; todavía hay hombres que sí aman a las mujeres.
Seguramente le dedique alguna entrada más a este libro que tanto llamó mi atención. Espero no aburrirlos y, desde luego, que hayan comprendido mi mensaje.
Saludos a todos.
MBC
Página de la trilogía
http://www.serielarsson.com/index.php

Portada del libro publicado por la editorial Destino