Élite cultural

A propósito de mi comentario anterior, me he paseado por diferentes blogs que trataban del libro “Los hombres que no amaban a las mujeres” de Larsson, para invitar a sus autores a leer mi entrada. Me encontré con algunos comentarios muy positivos del libro y otros no tanto. Lectores, seguramente, más exigentes que yo. Sin embargo, no puedo dejar de notar un tema que me resulta realmente molesto: el repudio a los best sellers.

¿Por qué será que si un autor vende más de un millón de copias de su obra, pasa a ser un paria para quienes se auto definen, casi sin darse cuenta, como la élite cultural? No lo entiendo.

En mi primer entrada hice referencia al arte como forma de comunicación de un mensaje. Creo que si alguna vez fuera escritora, me gustaría escribir novelas que se lean alrededor de todo el mundo por el mayor número de personas posibles. Me gustaría que mi mensaje sea recibido por muchas personas, cuantas más mejor, y cuánto más distintas mejor. Creo que le tenemos miedo a las masas, o peor aún, a pertenecer a las masas.

No me mal interpreten. No estoy defendiendo el cliché, el estereotipo, la lectura light, ni nada de eso. Pero es que a mi, cuando tengo un libro entre manos, no me importa mucho si lo leyó solo la familia del autor o tres continentes enteros. Bueno, en realidad eso es mentira. Los libros más leídos, los que están primeros en las ventas de las librerías de todo el mundo, me llaman la atención por una sola cosa: cómo es que el auto logró llevar su mensaje a tantas personas, cómo es que atrapó a miles de lectores y generó que una cantidad inmensa de gente esté comentando, para bien o para mal, su obra. Me resulta fascinante. Así es como llego a estos libros. Queriendo investigar sus recursos, muchas veces (la mayoría a decir verdad) quedo atrapada en los mismos.

Lo mismo me pasa con el cine. Me gusta el cine de autor, me gusta el cine nacional y regional y me gusta el cine “masivo”. Bueno, otra mentira. Me gustan algunas películas de cada una de estas clasificaciones.

Lo mismo con la música, cuando se condena a un músico de “venderse” a las masas, de comercializarse ¿Cómo que ahora vive de su música? ¡Qué aberración!

Que me perdone Walter Benjamin, pero no creo que cuando una obra se “masifica” pierde su “aura”. Considero que un “buen” espectador, lector, apreciador, crítico, fruidor en general, no tiene que condicionar su experiencia con la obra ya sea por su origen (tampoco me va el “para ser de este país, es una muy buena producción”), por su autor (“ésta seguro que es buena porque es de Almodóvar”) o la cantidad de gente a la que le gustó la obra (“ésta no la miro porque es muy comercial”).

No le tengan miedo a pertenecer a las masas o a no hacerlo. Si alguna obra les gusta, sea cual sea la cantidad de gente que está de acuerdo con ustedes, no tengan miedo de decirlo. Y la élite cultural sí existe: cada uno es una élite.

Published in: on junio 18, 2010 at 5:17 pm  Comentarios (6)  

Estado letárgico I – Los hombres que sí aman a las mujeres

Soy de los lectores a los que no les es fácil desvincularse así como así de un libro una vez finalizada la lectura. Me quedo dando vueltas en mi cabeza sobra la trama, pienso en los personajes, invento la continuación de sus vidas y hasta a veces intento modificar la historia para que me complazca más su desenlace. Este “estado mental” dura varios días, durante los cuales no puedo evitar el tema de conversación con quién esté dispuesto a oírme. Me doy cuenta que son contadas las personas con las que puedo compartir el tiempo que realmente me satisfaga hablando de un libro, y por eso, utilizo este medio para hacerlo, con quien quiera leerme.

Otra de las características de este estado hipnótico en que me dejan los libros es tomar la historia y llevarla al mundo real. En mi mente, la historia siempre es un mundo posible y muchas veces, el nuestro. No toda la historia, sino algunas de sus situaciones, acontenciemientos, lugares y principalmente personajes. Lo que me he dado cuenta es que generalmente siempre son los “héroes” (o al menos a quienes yo considero como tales) los que meto en el mundo real, más específicamente, las heroínas. Las de Isabel Allende son algunas de mis preferidas. Quizás esto sea porque opto por identificarme con ellas y en mi mente, siempre soy yo quien vive en carne propia, a medida que la historia a vanza, sus penurias.

Pero con el último libro que leí no me gustó lo que este estado generó en mi. Es que al mundo real transporté unos personajes no tan “buenos” ni “heroicos” como en anteriores ocasiones y esos personajes son los hombres que no aman a las mujeres.

Quien conoce el nombre de Stieg Larsson, probablemente sepa de qué viene esta entrada. Para quien no lo sepa dejo el link de una página que creo que es oficial de la editorial Destino que publicó la trilogía Millenium. El primer libro de ésta trilogía se llama “Män som hatar kvinnorcuyo título fue traducido al español como “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Éste es el libro que terminé ayer, luego de leerlo todo el día casi sin interrupciones.

Me dejó helada.

No pretendo redactar el libro ni hacer una crítica del mismo, sino simplemente describir la sensación que me dejó al leerlo. Mi estado letárgico literario.

Hay especialmente un fragmento que sólo puedo describir como muy fuerte. El de una violación. Creo que el título no podría haber sido mejor puesto, ya que de eso se trata la historia básicamente. Mi estado me llevó a traer a estos detestables personajes al mundo real, porque ellos sí que existen y nos caminan por al lado en la calle a nosotras, las mujeres, el receptáculo de todo su odio. Me resulta difícil entenderlos. Me resultan repugnantes. Concluyo que no amo a los hombres que no aman a las mujeres.

No soy feminista y definitivamente no creo en la igualdad de los sexos, pero sí en la equidad de géneros y definitivamente, ante todo, creo en el respeto. Obligar o forzar a alguien a que haga algo que no desea, sea del sexo que sea, me parece una falta de respeto. El abuso del poder en cualquiera de sus formas me parece aberrante. No hay muchas cosas en este mundo que me indigne más que eso. Este libro me llevó a concluír, con pena, que existen personas que son como los personajes de la novela de Larsson y eso no hizo más que decepcionarme (una vez más) del mundo. También me asustó. Me da miedo creer que en este mundo hay personas que pueden hacerme algo así a mi o a alguna de las personas que quiero. Gente enferma. Si hay otra cosa que creo es que no hay en este mundo gente “buena” ni “mala” sino simplemente gente sana y gente enferma. Nadie en este mundo puede cometer aberraciones tales sin estar definitivamente enfermo. La “maldad” es para mi una enfermedad, a veces curable, a veces no. También creo que las personas sanas pueden cometer acciones enfermas, así como la gente enferma puede actuar como persona sana. Todos estamos expuestos a contraer la enfermedad de la maldad.

En este punto quiero entonces intentar dejar de lado este gusto amargo que me dejó esta novela y centrarme en los hombres que sí aman a las mujeres. Bien por ellos. Bien por nosotras. Los admiro, los respeto, les doy las gracias y hasta puedo concluir que amo a los hombres que sí aman a las mujeres. No puedo evitarlo.

Hace ya un tiempo escuché a un hombre decirme que no podía entender cómo las mujeres podían dar a luz, cómo creía que era una acto milagroso de la naturaleza y que sin duda las mujeres deberían de ser los seres más fuertes del mundo. No daba crédito de la capacidad de la mujer. Esa incredulidad me fascinó. Me preguntó cómo se sentiría llevar una criatura dentro de tu cuerpo, como sería ser por aproximadamente nueve meses dos personas en vez de una, cñomo tener un alma y dos cuerpos, cómo sería parir y finalmente ver a quién tanto tiempo se había cargado sin conocer. Aún no tengo estas respuestas para él, pero comparto sus inquietudes. Espero algún día poder aclararle estas dudas. Pero por el momento, solo puedo decir que ojalá todos los hombres pensaran como este hombre. He aquí u hombre que ama a las mujeres Demás está decir que estoy completamente enamorada de él.

Este libro me dejó fascinada. Me gustaría decir brevemente que me gustó mucho la forma en que estaba relatada la historia, me tuvo atrapada página a página y la trama me pareció sumamente original. Realmente lo recomiendo muchísimo. No se lo pueden perder. Aún no he visto la película, pero sí tengo en mis manos el segundo libro de la trilogía y no puedo esperar para empezarlo. Sin embargo vi en Internet algunas imágenes de la película y me desepcionó el descubir que ninguno de los personajes se parecen a los que yo me había imaginado, especialmente después de identificarme con uno de ellos y ver que en la pantalla es tan diferente a mi. He decidido que en el segundo libro voy a mantener mi propia imagen mental de los personajes y a hacer caso omiso de las imágenes que vi. Así que probablemente termine de leer los libros antes de ver las películas basadas en los mismos.

Para terminar, creo que lo que quiero decir es, a todas esas mujeres a las que alguna vez un hombré no amó, a todas ellas a las que un hombre maltrató física o verbalmente, es esto: no todo está perdido en el mundo; todavía hay hombres que sí aman a las mujeres.

Seguramente le dedique alguna entrada más a este libro que tanto llamó mi atención. Espero no aburrirlos y, desde luego, que hayan comprendido mi mensaje.

Saludos a todos.

MBC

Página de la trilogía

http://www.serielarsson.com/index.php

Portada del libro publicado por la editorial Destino

Hola mundo!

Este es mi blog en español, mi lengua madre. Lo trataré con el mismo amor con el que trato al que está en inglés, por ende, los lectores bilingues podrán leer ambos y darse cuenta que la única razón por la cual tengo dos blogs es porque sencillamente, hay cosas que me son más fáciles de expresar en inglés y otras en español.

Es por esto que la única entrada que van a compartir es ésta, la primera, ya que la razón por la cual escribo estas líneas es para presentarme y compartir el motivo de mis blogs. Las primeras entradas de ambos, por ende, son una mera traducción la una de la otra. Debo confesar que escribí primero la entrada en inglés, no se por qué. Pero aquí va la traducción:

Decidí dejar el título que wordpress me asignó para esta primer entrada porque, después de todo, eso es lo que estoy haciendo. Estoy saludando al mundo; estoy invitandolo a leer cualquier cosa que yo quiera expresar. Pero antes, por supuesto, debo saludarlo.

También decidí otra cosa. Quiero ser una escritora. Esta es la primera vez que lo digo (mejor dicho, que lo escribo…o “mejor escrito?”) y me siento bastante bien con mi decisión. Pero necesito de tu ayuda, lector. Quiero saber, necesito saber si a ti te gusta lo que escribo. No si estás de acuerdo, si lo consideras pertinente, si consideras que cambia tu modo de vivir…sólo si te gusta y, principalmente, si lo entiendes.

Creo firmemente que todo tipo de arte es un modo de expresión. Un modo de expresar cualquier cosa a cualquier persona. Es por esto que no entiendo porque algunos “artistas” se sienten satisfechos cuando absolutamente nadie entiende su obra. Generalmente cuando se quiere expresar algo es porque se quiere que alguien entienda lo que se está diciendo. No importa si se quiere tranmitir el mensaje a todo el mundo, a un grupo de gente o simplemente a una sola persona. Pero el mensaje tiene que ser transmitido. Entonces, el autor se esfuerza y trabajo duro para que esto suceda.

Al leer esto puedes decirme “Bueno, pero ¿qué pasa si el mensaje está destinado al mismo autor?”. Entonces creo que el autor debería conservarlo para sí y publicar su contenido sólo si considera que alguna otra persona también pueda entenderlo.

También puedes decirme “Bueno, el arte no tiene que tener necesariamente un mensaje”. En este caso, no estaría de acuerdo. Yo te diría que el arte siempre tiene que tener un mensaje, incluso si tu y yo no podemos entenderlo, porque es la forma en que el artista intenta comunicar algo.

Una vez tuve esta discusión con una profesora de Estética del Arte. Ella me dijo que, acorde a mi teoría, todos seríamos artistas. Me dejó pensando. Finalmente le contesté que cualquier persona podría ser artista, siempre y cuando eligiera el arte como forma de expresar algo. Le había dicho que el arte es una forma de expresión, no la forma. Me dijo que, personalmente, no coincidía con este punto de vista, pero me agradeció por introducir a la clase en una de las Teorías del Arte. Sinceramente, me sentí un poco desilusionada por no haber sido la primera persona en el mundo en el pensar en esto. La originalidad es algo que siempre perseguí.

Pero también me di cuenta que algo que otro profesor me dijo era cierto. Me dijo que desde los tiempos de la Mesopotamia, todas las historias ya han sido contadas. Otra desilusión ¿Cómo iba a ser yo original si ya todo estaba inventado? Pero mi profesor también me dijo que lo que cambia es la forma en que son contadas.

Esto es lo que hace que te pida tu ayuda. Te necesito, lector, para que guies mi búsqueda de originalidad. Primero que nada, necesito que me digas si entiendes lo que digo. Es por esto que pido que cada comentario de cualquier lector empiece con “Entiendo” o por supuesto “No entiendo”. Eso me dará la idea de si voy por buen o mal camino de convertirme en una verdadera escritora. Luego, claro, podremos discutir el contenido de mi mensaje.

Gracias, sinceramente, quienquiera que seas, por leerme.

Como habrás notado, creo que el arte no puede existir sin alguien que lo aprecie, sin un fruidor. Jamás podría existir ni el mensaje ni en el mensajero si no hubiera un receptor.

Gracias, entonces, por recibir el mensaje.

MBC

Published in: on junio 16, 2010 at 9:33 pm  Dejar un comentario  
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